miércoles, 15 de febrero de 2012

Otra decepción... otro blog

 

     Otro blog...  Digo otro blog, porque quizá este sea el tercer o cuarto blog que me hago, los empiezo y los dejo, olvido contraseñas, nombre de usuarios, me canso...

       Esto me pasa con todo, no solamente con los diarios virtuales estos... He tenido dos cuentas de facebook,  unos seis números diferentes de móviles, tres cuentas de hotmail y otras dos de gmail.  

    Todo esto,  probablemente, se deba a mi falta de estabilidad emocional, sentimental, vital o vocacional, aunque  lo más acertado sería decir que se debe a mi falta de estabilidad mental.
     Me canso muy pronto de todo, y aunque escribir es una de las cosas que más me gustan, siempre está condicionado a mi estado de ánimo.
   Probablemente no escriba en siglos, si las cosas me van bien; y sin embargo, como decía Sabina, si lo único que tengo son tempestades en la cabeza, estaré continuamente escribiendo, actualizando estado de facebook, tuenti o mesenger, subiré enlaces y canciones y haré y cargaré fotos en mi perfil de todo lo que me llame la atención o me parezca minimamente interesante. (MINIMAMENTE INTERESANTE PARA  MÍ) Doy por hecho que a nadie le importa, ni mis enlaces, ni mis fotos, ni mis canciones,  ni mis estados... pero como he dicho antes, no tengo ningún tipo de estabilidad mental y lo cierto es que aunque no os importe... a mí me da igual....
  
    Pues bien, en estos días, estoy en una época de esas de cambios, de hecho, hace una media hora he cambiado todos los muebles de mi cuarto de lugar, porque sí, lo admito... Soy una inestable mental y es que en esta vida hay pocas cosas de las que no me suelo cansar.
     Y una de estas cosas, porque creedme, hoy por hoy sólo les daría el nombre de cosas, son los tíos.

     Tengo la enorme capacidad de pillarme hasta las trancas y después ellos, tienen la enorme capacidad de pasar de mi.
      No importa la cantidad de veces que te hayan dicho cuanto les gustas, no importa la cantidad de veces que hayan insistido que quieren estar junto a tí y obviamente tampoco importa que te hayan dicho que no están enamorados de su novia y continuamente a la que llamen por teléfono sea a tí.
      No importa nada de eso, porque así como un día vinieron, igual, del mismo modo, sólo que esta vez de puntillas, para que no les oigas, se marcharon.
  
   Entonces, supongo que como nos pasará a todas, empezamos a pensar que es lo que falla, que hemos hecho mal, si es que lo que ocurre es que tenemos una pierna más larga que la otra o que a lo mejor no les acaba de gustar eso de tener seis dedos en cada pie.
    No paras de preguntarte cosas, no paras de compararte con la de al lado y probablemente, siempre salgas perdiendo, porque seguro, seguro, que a la otra le midan las dos piernas lo mismo y sólo tenga cinco dedos en cada extremidad.
     Y te vuelves masoquista y nada de nada crees que vaya bien... Pero llega un día en que te levantas y piensas que más tonto fue él, que a fin de cuentas tenías algo más que la otra para ofrecer...

      Porque seamos sinceros ¿A cuantas chicas conocerán que tengan seis dedos en cada pie?
     


1 comentario:

  1. Hola!! Pues yo espero que no te canses de este blog, pq me gusta lo que escribes y cómo escribes...
    Conozco esa sensación de pensar que eres tú la que algo hace mal, o a la que algo le falla... Pero como tu muy bien dices, siempre es mejor pensar (aunque al principio cueste) que el tonto fue él por dejarte escapar! ;)

    Un saludo!

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