martes, 20 de marzo de 2012

Quien tiene un amigo tiene un tesoro (Yo tengo un cofre lleno)

     Desde que somos pequeños, más pequeñas, que pequeños, nos han enseñado de una forma tácita y sutil, todo lo que tenemos que  hacer a lo largo de nuestra vida y CUANDO lo tenemos que hacer.
    El mundo que nos rodea nos impone, sin palabras, pero con angustias, todo lo que tenemos que vivir y en el momento en que debemos hacerlo...
    Nuestro primer beso, nuestro primer novio, cual será nuestro grupo de amigos e incluso la edad que estos tienen que tener.
   Nos cuenta que tenemos que estudiar una carrera,y cuidadito con no acabarla en el tiempo estipulado, establece un periodo, en el que se nos permitirá salir de fiesta, quedar con los amigos, disfrutar tirados en un parque o cantar voz en pecho una canción que oíamos de pequeños.
   Nos dice, quietos!!!! que ya no podéis hacer eso:  Acabar un sábado hasta las diez de la mañana cantando y tocando la guitarra en vete tú a saber que antro has ido a parar.

   Ya no tienes edad para pasar un domingo tirada con tus amigas en un sofá viendo una película tras otra.
    O hablar hasta la una de la madrugada vía Skpe con otra que si bien quisieras estuviera más cerca en ese momento no lo está, pero si que tiene un huequito de casi dos horas para oírte llorar, aunque sea de forma virtual.
     La sociedad que tengo alrededor me dice que ya no puedo hacer eso, que ya no tengo edad de llorar, que quizá debería estar preparando invitaciones de boda, o en su defecto ser una superpedagoga que trabaja de 8 a 3 en un supercolegio de una superzona de Madrid.
     Que no tengo edad para enamorarme como si siguiera teniendo quince años, que ya no puedo tontear, que debería vivir sino en pareja, al menos sola, en una casa de mi propiedad.

   Pero esto es lo que hay, quizás me falten algunas paradas en el camino, quizás las haga o quizás no. No soy una superpedagoga, (probablemente culpa mía, si me hubiera puesto más seria con las oposiciones). No ando preparando invitaciones de boda, y seguro tenga el mismo pavo que hace diez años. A estas alturas, tal vez lo más lógico es salir a dar un paseo con tu pareja y no con tus amigas haciendo el tonto en el sofá.

    Pero esto es lo que soy y que leches, más de una quisiera tener unas amigas como las que yo tengo, que si me he tenido que apalancar durante días en su sofá, porque sólo quería llorar, me apalancaba sin ningún problema.
 
   Tengo una familia, que si bien no es perfecta, tengo más que claro que por mí se cortarían un brazo.

     Ey, y sí voy a hacer 29 y no, no tengo hijos ni vistas de ello, pero tengo una sobrina, que cuando era más pequeña necesitaba que la cantara por teléfono, a la hora de dormir, que me dice que me quiere, que me hace pasar toda la mañana patinando y en la tarde con la bici. Y que cuando me pide que por las noches la lea un cuento, me pide que lo lea:

   -PERO ASÍ, TÍA, COMO LO LEES TÚ.

  Así que, disfrutemos lo que tenemos, y que la sociedad imponga lo que quiera imponer, tengo un trabajo, que no es perfecto, una familia que me quiere y unos amigos con quien llorar y reir.
   Sigo tonteando cual niña de quince.
    Soy inmadura, niñata y mema; pero cuantas personas habrá, que tengan el trabajo perfecto, la familia perfecta y una vida perfecta, que quisieran aunque fuera un sólo día, que alguien ajeno a ese círculo cerrado que muchos se han montado, les dijeran llora aquí conmigo, o vente y vamos a gritar, vamos a emborracharnos o vamos a cantar...

    Y lo cierto es que al final me he enrollado mucho,yo diría demasiado, pero es que llevaba días dándole vueltas a esta idea, por ellas fue que empecé a escribir más asiduamente, mejor o peor, pero lo hice, ellas fueron las que aguantaron paseos a ninguna parte porque no tenía ganas de volver a casa...
   O las que me llamaban por teléfono día sí y día también, porque no han sido los mejores días, pensaba, daba vueltas al mismo tema y me montaba mil historias.
    Y hoy, por fín, cuando he conseguido averiguar, lo que tanto quería saber, cuando hoy no quedaban más dudas y se confirmaba lo que siempre dije y pensé, y cuando... por vigésimo quinta vez he cogido el móvil, para mandaros un whatsapp y no os ha quedado más remedio que decirme, pues sí, Tere, tenías razón.

    Y cansadas, como probablemente os haya tenido durante todo este largo mes, con mis quejas  mis llantos, Ana, me ha dicho:
   - Tere ¿En qué quedamos?- Y he dicho sí, ya está, tranquilas, ya está, ya lo se, se acabó.

Y sólo por eso, solamente por eso, muchas veces, merece la pena estar así.
Porque es una frase muy sobada y muy oida, pero los amigos de verdad son los que están cuando todo está mal, así que muchas, muchas gracias, por esas noches de fiesta, durante tantos años, por esas palizas estudiando juntas para hacernos comprender las unas a las otras que psicobiología y antropología cabían en una misma habitación.
    Gracias por empujarnos mutuamente a hacer tonterías, porque Elena, yo me lo pasé muy bien hasta las diez de la mañana, cantando mientras otros tocaban la guitarra, pero, el objetivo era otro. ;)
   Gracias Sonsoles, cuando hace años, no podía dormir por las noches  y todos pensamos que tenía depresión y me ahogaba y no dormía y me hacías un hueco en tu habitación.
   Gracias Ana, por ser la que más respeta mis rarezas y la que más las comprende, y estar ahí, cuando me avergüenza contar algo y se que te lo puedo contar.
 Y Mamen, maldito culo mal asiento, cuando yo vivía en Londres  y no lo pasaste bien, gracias, por llamarme a mí, decidir que era conmigo, a pesar de lo lejano, con quien tenías que llorar, igual que durante estos días, has tenido el skype abierto para divagar sobre cosas que si otros me llamaran loca, tu las ves tan normal.

   O Pili, por saber que aunque no es lo mismo, duele igual  y me llamas por teléfono sólo para preguntar:
    - Bueno y hoy ¿Cómo estás?

    Que lo se, que es empalagoso, cursi, ñoño... Pero es lo que hay, y es lo que siento y que hay personas que no se nombran pero que también han estado ahí y joder...
    Eso te hace plantearte, quien dijo que los amigos se pierden con el tiempo??? Quién lo dijo se equivocó  Porque unos más nuevos, otros más viejos siguen estando ahí...



   


   
 

lunes, 12 de marzo de 2012

Llévame al baile...

     Hace una semana más o menos, vino a visitarme, por sorpresa y sin avisar, un sentimiento bastante extraño y que no logro quitarme de encima, es el sentimiento de no querer estar en casa.

    Prefiero estar en la calle, llena de gente, en el trabajo riendo por cualquier tontería, de tiendas con la música en las orejas... prefiero estar en cualquier sitio menos en casa.
  A este sentimiento, le va otro unido y es que tengo un constante nudo en el estomago que me  ha quitado el hambre, no es que yo coma mucho, mentiría si lo dijera; pero es que ahora como menos, bastante menos...
  Puedo ver que mi cuerpo necesita comida, puedo oír, como mi tripa protesta, porque sin consulta ninguna he decidido no darle alimento más allá del estrictamente necesario y puedo sentir  ese nudo por más que quiera no me deja comer, es inevitable, no hay manera... Me alimento como un pajarito... puesto que como un pajarito me siento en estos momentos... libre hasta el momento de volver a la jaula. 

    No quiero volver a esa jaula, fría, solitaria, y prolongo mis paseos por la calle lo más que puedo, camino por el centro lo más que quiero, hoy me he recorrido el barrio de huertas, de principio a fin, primero acompañada y después por cuenta propia.

  Hacía sol en la calle, calentaba las piedras del suelo, calentaba mi cuerpo y ahora que ya estoy en casa, tengo tanto, tanto frío...
    Me pondré una peli, me meteré en la cama y cerraré los ojos, esperando que suene el despertador para así, mañana, volver a salir de casa


Y aunque no lo parezca, esta canción tiene mucho sentido, en toda esta bola de ideas locas en esta cabeza...

miércoles, 7 de marzo de 2012

Yo sólo quería ser rubia...

     Ya lo dice el dicho; y es que, la suerte de la fea la guapa la desea.
   
    Y poniéndonos en esas, la belleza de la guapa, la fea la desea... la belleza, el cuerpazo y ya el colmo, que también sea una tía maja y lista, pues para que queremos más...

   Y es que si una mujer se pone muy cabezona, deseará hasta el maldito grano que la guapa tiene en la punta de la nariz.

    Porque, en honor a la verdad, debemos reconocer que nadie, o casi nadie, está conforme con el físico que, Dios, para los más fervorosos creyentes, o nuestros padres, para aquellos que sean más de ciencias y crean en la genética, nos han dado.

   Y analizando esto, me pregunto a cúal de los dos bandos debo yo extender mi hoja de reclamaciones:
  ya que si Dios nos hizo a su imagen y semejanza, a todos por igual, que me devuelvan el dinero por favor, a mí no me han dado los centímetros que me correspondían.  Por más que me miro al espejo, sigo sin encontrar esos 15 o 20 centímetros que me hacen igual en altura a una supermodelo.

    Por lo que, cansada de mirarme al espejo, finalmente, doy por hecho, que debo darle las gracias de mi altura a la herencia genética que mis progenitores me concedieron, ya que mi madre no levantaba dos palmos del suelo.

    Y sin embargo, sigo, sin quedarme muy conforme y es que al final, voy a acabar pensando que a mí me encontraron en el portal de la casa, ya que en lugar de los ojos azul gris como tenía mi madre, o grises como son los de mi padre o los de mi hermana a mí me tocaron... ¿¿¿marrones??? ¿¿Verdes?? ¿¿Color miel...??  ¿¿Miel de la Alcarria??
      Pero Señor!!! ¿Qué te he hecho yo para que me dejes con quince centímetros de menos y sin los ojos azules?

   Definitivamente, empiezo a pensar que soy la hija del vecino, viendo que mis tres familiares directos tenían un pelo liso y bonito...  mi padre, a sus 50 años, obviamente, ya no lo tiene, consecuencias de ser rubio, o al menos castaño claro, tan claro como el pelo rubio de mi hermana... Y es que por más vueltas que le doy, de verdad que no lo logro entender...
 
    Así que, sea como sea, que funciona esto, sea genético o divino, aquí me planto hoy:  a exigir mi pelo liso y largo, tan bonito como el que tenía mi madre, en lugar de esta pelambrera rizada, quiero mis ojos grises como los de mi padre y el pelo rubio como mi hermana.

    Y puestos a pedir, quiero los veinte centímetros de altura que alguien me robo por el camino y que, ¡¡OYE!!  por muy atea que yo sea,  me correspondían por imposición divina..

lunes, 5 de marzo de 2012

A quien madruga Dios le ayuda

     Mañana que trabajo más tarde, estoy dispuesta a no remolonear en la cama. Estoy dispuesta a levantarme a la misma hora que si entrara temprano.
     Tengo la firme intención de darme una ducha laaaaarga, y peinarme y vestirme y hacer todo esto muy despacio.
     Mañana, que trabajo un poquito más tarde, voy a sentarme a desayunar y mientras veré las noticias, quizá no deba, porque mañana, no quiero amargarme el día, pero lo voy a hacer, voy a desayunar viendo las noticias... y desayunaré sentada, nada de ir con la tostada en la boca de una habitación a otra.  Sentada en mi sofá...  mi yogurt con cereales, mi zumo y mis tostadas con mermelada.
    Después voy a salir de casa temprano... igual me gustaría caminar hacia el metro, porque el camino es más largo y me gusta pasear mientras escucho la música, pero también es cierto que prefiero ir en autobús, así que, esperaré en la parada de al lado de casa... Igual que si fuera paseando, igual iré escuchando música.
 
Y saldré un poco más tarde de trabajar, así que también iré un poco más tarde a la autoescuela y por lo mismo saldré un poco más tarde de allí...

Y cuando salga no me voy a fijar en que es la hora, esa hora. Tampoco me voy a desviar del camino, ni voy a dar vueltas y rodeos para pasar por sitios que es mejor no pasar.

Y probablemente, vuelva caminando a casa, y se que tardaré más de una hora... pero no me importa, porque a mí me encanta pasear, mientras escucho mi música...

Y cuando llegue a casa, ya será tarde, prepararé la cena y la comida para el día siguiente, me tiraré al sofá y puede que a lo mejor hable con alguien a través de facebook o siga buscando hoteles para mis vacaciones en Londrés;  Pero no voy a hacer más, no voy a teclear las palabras mágicas ni voy a entrar donde no tengo que entrar...
    Mañana va a ser un buen día porque pienso madrugar y hacerlo todo sin prisas, despacio... para que lentamente se diluya el día, así sin enterarme; para que lentamente se diluya la tarde, sin que duela;  para que lentamente se diluya la noche... porque esa es la peor...