domingo, 27 de mayo de 2012

Enhorabuena chicos!!!!


     A pesar de lo mema que soy, a mí las bodas no me emocionan, jamás he llorado en ninguna, jamás suelo quedarme dentro de la iglesia para escuchar como rezan todos y recitan frases y oraciones que si bien, me se de memoria y carrerilla por la educación cristiana que me ha dado mi abuela (que a pesar de haberle salido rana, ella lo vuelve a intentar con su bisnieta) no siento nada al hacerlo, jamás pasó por mi cabeza algo más que un "que guapa va la novia".

   Pero ayer, se casó, la que durante años, muchos años, ha sido una de las mejores amigas que he tenido.

    Nací en Zaragoza y eso, en un pequeño pueblo de Toledo parecía no sentar muy bien, y de pequeña mis oídos oyeron muchas veces: "Vuélvete a Zaragoza" por otro lado algo incoherente, ya que toda mi vida a excepción del primer mes, me crié en este pequeño pueblo de Toledo.
   
    La cuestión es que mi amiga, "LaMariCarmen", aún sin ser de pueblo toledano, sino de capital española, pasó a ser una de las personas más importantes de mi infancia. No en vano, ayer me pasé todo el día repitiendo que se casaba mi amiga de la infancia.

     Estoy y estaré siempre agradecida a ella y a su familia porque jamás tuvieron en cuenta, etiquetas que otros me pusieron y puedo decir que siempre se han portado de una forma excelente conmigo, demostrándolo en muchísimas ocasiones...

    Así que, ayer por primera vez en mucho tiempo, me quedé a escuchar la misa, y ayer por primera vez, lloré en una boda, con unos lagrimones, que caían a chorros por mi cara, mientras su tío la casaba.
Lloré, porque hubo un momento que su tío leyó un poema que ella misma escribió hace años, y que si bien puedo estar equivocada, lloré por pensar que tenía tanta cercanía con esa persona que se casaba, que sabía o creía saber a que situación y momento de su vida se refería ese poema.
    Y ayer, mientras otras amigas me preguntaban si estaba guapa, a mí lo que me salía contestar era que estaba Preciosa.

    Así, que sí, yo no lloro en las bodas, pero ayer lloré, porque la persona que se casaba, se casaba muy feliz, y se lo merecía.
 
    Porque me atrevería a decir, que si bien a las bodas muchos invitados son por compromiso, muchos de los que ayer había eran sus amigos de verdad: las del cole, que la llaman Carmen, los de la Parro, para los que es Kika, los de la Universidad, de los que tengo que admitir, que no se como la llaman... Y nosotras, las   del pueblo, que siempre será "LaMariCarmen" o la Mari.

    Tres nombres, para una misma persona, una persona que se hace querer, una persona que igual se te tira hasta las ocho de la madrugada de palique en la feria del pueblo, como es una de las tías más trabajadoras y constantes que he conocido.
    Es la amiga casi perfecta, porque perfectos no somos nadie.
    La hija casi perfecta, porque yo he oído a su madre hablar de ella y se le llena la boca de orgullo.
    Y estoy segura que será una esposa casi perfecta...
   
    Así que Juan, cuídala,  porque te has casado con una chica a la que se la quiere tanto, que le rompen el vestido al darle un abrazo.


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