sábado, 28 de julio de 2012

Canciones, sensaciones y realidades



     Se que al escribir esto, voy a conseguir que esa etiqueta que llevo pegada a la espalda, se agarre con más ganas aún a ella.
    Se que al leerlo, la mayoría de las personas pensará:
             - ¿Qué narices se le pasa a esta chica por la cabeza?

    Pero supongo que si finalmente lo escribo y finalmente lo cuelgo aquí, es que muy en el fondo, me da completamente igual lo que la gente pueda decir o pensar sobre esta forma tan extraña, para algunos, que tengo de ser.

    Estoy más que segura que gran parte de la gente muchas veces tiene pensamientos tan extraños como pueden ser los míos.
    Probablemente, la mayoría los reprima por vergüenza u otros quizá no sepan como expresarlos, y si por el contrario, de verdad existen personas que no se paran a pensar un poco, ya no en cual es el camino que están andando, sino, en como se sienten al andar ese camino, entonces, igual yo sea rara, pero me dan más pena ellos, que no sacan un ratito para analizar como les hacen sentir las cosas..
    Aunque seguro, todos lo hacen aunque no sean conscientes de ello o puede ser que no sea así y que todo me venga de formación profesional, que soy de letras y siempre me gustó la filosofía.

    Así que, dejando claro que doy gran importancia a las sensaciones hoy le toca el turno a las canciones.
   
    Como a muchos, me encanta la música:
         Un paseo no es un paseo, si no llevo los cascos puestos.
         El camino al trabajo es más tedioso si no hay música que lo amenice.
         Y los cristales de la ventana no quedan tan limpios si se limpian en silencio.

    Las canciones me recuerdan a personas, a momentos y a sensaciones...
    Hay canciones que me provocan saltar, cantar a gritos, por supuesto bailar....
    Pero hay canciones que me duelen, que me gusta escuchar aunque me duelan, que hacen que se me haga un nudo en el estómago y otro en la garganta.

    Tal vez solamente sea un nudo, en un lugar de dos, quizá uno intermedio entre el estómago y la garganta pero que duele tanto que parecen dos. quizás sólo sea eso, sólo un nudo en el corazón.

    Hace ya unos meses, hacía tiempo que no salía con mis amigas por Madrid, así que decidimos salir.

    La situación era tan extraña, no conocía apenas ninguna canción. Durante meses había pasado de escuchar la radio para escuchar únicamente a los grupos que me gustaban.
    La sensación era tan rara...
    Y sintiendo esto, llegué a una conclusión que ni por asomo me esperaba; y es que me estaba haciendo mayor.

    Ya no habría tanto tiempo dedicado a salir de fiesta, ya no conocía todas las canciones que sonaban en los garitos, sería la mayor en los sitios por los que habitualmente salíamos y dolía pensar que sería muy difícil ya, ver como un chico se chocaba con una papelera por quedarse mirándote al pasar. (María sabe de que hablo)

    Y esta sensación, es la que me ronda últimamente cada vez que escucho la única canción que conocía aquel día que descubrí muy a mi pesar, que me hacía mayor.

    http://www.youtube.com/watch?v=sqMwbSW-nvM

lunes, 16 de julio de 2012

A mi amiga le pierde Benidorm


    Ayer, mi amiga, esa que me iba a llevar a Benidorm, y que finalmente me llevó (¡¡¡Bien por tí!!!) me regañó.
    Decía que tras la vuelta esperaba ¿¿¿emocionada??? una entrada en el blog sobre nuestra visita relámpago a costas levantinas.

    Que cuando publiqué la última entrada en el blog, entró para leer sobre nuestras aventuras, que para que lo vamos a negar, esta vez han sido pocas; y se encontró con lo que se encontró...

    Después de conocerme prácticamente desde que dejamos de mojar el pañal... ¡¡¡Va la tía y se sorprende!!!

    Sopesando la situación, supongo que tanta sorpresa ante mi forma de actuar, tiene que ver con que los veinte primeros años de nuestro mutuo conocimiento tuvimos una relación un tanto indefinida... Vamos, que la niña era del grupo de las guays, no se me ofendan las guays si lo leen, que se que de vez en cuando alguna se pasa por aquí   =) y a fin de cuentas todos hemos tenido 15 años y los grupos son muy cerrados en esas edades... pero bueno, ese tema ya si eso lo tocamos otro día.

    Como decía, tal vez esta amistad, ubicada en el limbo durante más o menos unos quince años, hizo que la señorita se sorprendiera al leer la última entrada del blog. Cosa que no me cabe en la cabeza!!!

    Indecisa, variable, cabezona y obsesiva como soy... ¿De qué te sorprendes bonita? Yo tuve el día sensible-rencoroso, de esos de: si te pillo te reviento (la cabeza, ya tú sabeshhh) y lo tuve que expresar.

    Por todo ello, en esta ocasión, me privé de contarle al mundo lo pedazo de artistas (del cotilleo) estamos hechas; y el ritmo que tenemos (nadie tan rápidas como nosotras criticando) cuando estamos en un garito de salsa y sin dar ni un solo paso de baile.

    No conozco a nadie que sea capaz,  en el ratito que estuvimos allí, de sacar tantas conclusiones, sobre parejas, futuras parejas y divorcios posibles que pudieran darse en esa noche. Con un claro ganador:  EL CHEMITA!!!! el más bajito, el más calvo y el más feo, para que lo vamos a negar... pero oye, el único que salió con una en cada brazo y que más aguante tenía, que por bailar, bailaba hasta sin música.

     Preferí contar que yo era de pueblo, antes que decir que si te dejan, pegas a una señora mayor que se intentaba colar en el baño mientras intentábamos hacer pis (Tseeeeeeee, eso no se dice aquí, perdón)

     Y obviamente, aunque hubiera hecho una entrada sobre nuestra visita a Benidorm, por nada, nada del mundo hubiera reconocido que el coche olía a chocolate blanco, pero mentiría si dijera que me gusta más el que tiene leche...

    Así que, querida amiga, esa que era de las guays, esa a la que le encanta volver al hotel caminando para admirar las estrellas, no porque los cocktails, se le subieran mucho a la cabeza y necesitara aire fresco.
    Querida amiga, esa que en lugar de vocalizar, focaliza, (o no,que sin lentillas se te da muy mal) la que se torra tomando el sol horas y horas con protección de zanahoria.

    Querida amiga, lo prometo, otro día cuento tu historia. Disculpame por ser así, pero es que todo lo que se  me pasa por la cabeza, lo tengo que escribir...

    Así que en esas quedamos, te debo una contando lo bien que lo pasamos...

Y por favor, si ante esta entrada usted quisiera poner una reclamación (que igual lo de llamarte cegatilla no te agrada mucho) Por favor recuerda, que todo está escrito con el más profundo de los cariños y aquí te dejo un video, para que recuerdes los días de playa, sol y bailes.  

    Es un bombazo, seguro que este verano lo peta, como dirían los macarras!!!! Escuchalooooo...

http://www.youtube.com/watch?v=96JXevtCjiY


lunes, 9 de julio de 2012

Porque soy de pueblo, hortelana y limonera...

     Hace años, cuando vine a vivir a Madrid, cada vez que se hacía de noche, me daba miedo salir a la calle, o estar en ella si era el caso.

     Cada domingo, que venía de regreso de ver a mi familia, miraba constantemente hacía atrás como si alguien fuera a agarrar mi mochila y al tirar de ella, también tirase de mí y me llevase por delante.
 
     Si alumbraban las farolas, apretaba el paso y preparaba las llaves dispuesta a atacar con ellas a todo el que se interpusiera entre la puerta de mi portal y mi mano preparada para abrirla.

     Ese estúpido miedo, poco a poco fue desapareciendo, quizá porque me dí cuenta que vivía en pleno centro de Madrid, en un "barrio bien" y la hilera de restaurantes que adornaban la acera iban a desembocar en mi portal, como si los clientes y camareros hicieran pasillo protegiéndome hasta llegar a mi lugar.

     Una vez superado el miedo a andar a las diez de la noche por la calle, apareció el miedo a volver sola a casa si se salía de fiesta: Siempre por Huertas (años después apareció Miguel y nos llevó a esos sitios pijos, que tanto le gustan a él... Y lo siento Miguel, pero si lo estás leyendo, que no creo, a mí nunca me acabaron de gustar.)

     Olvidando también ese miedo, exagerado, cuando vives en el barrio que yo vivía, me mudé y sí, ya no era un "barrio bien" pero casi siempre salía acompañada porque los botellones previos a Huertas, se hacían en mi casa.
     Y casi nunca volvía sola, porque los desayunos posteriores a Huertas siempre se tomaban en el lugar en el que yo vivía.

     Y es posible, que a lo mejor, aún diez años después de llegar a esta ciudad, mire un poquito para atrás, si es de madrugada y vuelvo sola a casa... Pero es lógico tener miedo en según que situaciones y supongo que no tenerlo, tampoco sería bueno del todo

    . Pero el miedo que jamás había tenido viviendo en Madrid, era el de encontrarme con personas concretas al caminar por la calle. Y es que esto es muy grande, y hay que tener mala suerte...

     Pero ni tu mala cara, (que si te fijaste la mía tampoco era de alegría) ni ese tonillo de: es que yo vivo aquí (porque si tu vives, yo trabajo y me he pasado los diez años que llevo en Madrid, rondando por esos sitios )  van a hacer que no vuelva a ir por ahí.

     Si tengo ganas de cenar, cenaré donde me plazca y si tengo ganas de bailar, bailaré donde yo quiera, y si me cruzo contigo, por favor guárdate la cara de limón, porque lo que viene siendo yo... Tengo una caja entera.