sábado, 29 de septiembre de 2012

Policías ladradores y teorías sociológicas




     Hace bastantes días que no escribo, (¡¡¡estoy de vacaciones!!!) y hoy tampoco lo voy a hacer, solo quería compartir aquí un "minipensamiento" (mi estado de facebook, aunque mejor redactado) a raíz de la situación actual del país;

   Y es que, hace años, en Sociología de la Familia, estudiamos, algunas teorías sobre los maltratadores.
    Una de ellas, decía que la posición que el hombre, ocupaba en la familia, se había desplazado debido  al avance de la Sociedad, al acceso de la mujer al trabajo y la adquisición de ésta misma, de una independencia económica, social e intelectual.
    Por todo ello, el hombre, sentía que perdía el puesto, que históricamente, le pertenecía, y ante la inseguridad que esto le provocaba, finalmente usaba la fuerza bruta para demostrar que era él, el que mandaba. (Era una teoría, que no la única)

    Si nos paramos a pensarlo, hoy en día, hemos perdido el respeto, o quizás sería mejor decir el miedo, a los policías.
    Pensamos por nosotros mismos, sabemos que el que tengan la fuerza, no les hace tener la razón, que el que tengan "legitimidad histórica" no consigue hacer ya, que la gente se calle y finalmente por todo esto, son ellos los que tienen miedo y terminan actuando como un maltratador, tratando de imponer su ley a golpes...

    Ademas, sólo tenemos que pensar... ¿¿¿Qué hacen los perros cuando tienen miedo???


        - LADRAN

 

sábado, 15 de septiembre de 2012

Pedir lo que es mio o mis 19 céntimos por favor



     Recuerdo con especial cariño, las tardes de los Sábados a mi edad de 16 años y alrededores.

    Después de comer, solía bajar a tomar el café con mis amigos y ya concretábamos la hora en que saldríamos de fiesta, después subía a casa y mientras hacía pereza entre el que me pongo y que no me pongo o la raya de este ojo se ha quedado más gruesa que la del otro, me sentaba con mi abuela a ver Cine de Barrio.
    Doy por hecho que todos sabemos de que iba el programa en cuestión, y támpoco tenía nada especial, más allá de la pélicula española de épocas de antaño y simplemente sentarme con mi abuela a disfrutarlo.

    Pues bien,  recuerdo una película en la que Paco Martinez Soria, exigía la devolución de 257 pesetas que un ladrón había robado cuando el iba a hacer el ingreso en el banco.
    El banquero decía que el dinero se lo habían robado al señor y por lo tanto no existía tal ingreso y el protagonista que ese dinero ya pertenecía al banco y debía reflejarse por tanto en la cartilla del banco.

    Esta historia narrada en la película, tiene sus puntos graciosos y te hace pasar un rato entretenido en casa, si no tienes nada mejor que hacer. (Podeis llamarme frikey; pero me reafirmo; yo disfrutaba esta situación enormemente) El problema llega, cuando la realidad supera la ficción y te encuentras con este tipo de personas en la vida real.
    Y dejando claro, como tantas veces he dicho, lo especial que puedo llegar a ser en ciertas situaciones, yo no voy a ser menos...

    ¡¡¡Yo soy así, como este señor!!! No soporto que me tomen el pelo, ni me tengan por tonta y creo que muchas veces ese miedo exacerbado hace que pierda el norte y me pase peleando por mis derechos:

     Situaciones como discutir con los administrativos de la autoescuela por que en un par de ocasiones pretenden cobrarme las clases a mayor precio que el que yo firmé, pues es normal quejarse, al menos eso creo yo.

    Llamar a tu banco para "cagarte en su madre" porque intentan tomar el pelo a tu hermana cuando se dirige a sacar dinero y no la dejan sacar la cantidad que quiere porque según ellos no se puede, es normal, vuelvo a suponer yo.

   Pero el colmo de "Yo sólo pido lo que me pertenece" llega a su punto más álgido el siguiente día:

      Me encuentro haciendo la compra con una amiga, la compra la hace más ella que yo, por que yo sólo llevo un paquete de chicles que he cogido y del cual llevo el dinero justo preparado para pagar porque he visto el precio que señalaba el stand.
    Saludo, dejo el paquete de chicles en la cinta y a continuación los 60 céntimos que me cuestan los chicles, (que no lo digo yo, eh, que lo dice el precio que tienen colocado debajo de la caja).

     - Son 79 céntimos por favor.- Automáticamente, saco el monedero y busco los 19 céntimos que me faltan y de repente... me giro al precio y le digo a la chica:

    - Perdona, aquí pone que son sesenta-
    -Esos son los de peppermint, tú los has cogido de menta- Ahí ya, se me empieza a hinchar la vena, sale la Tere redicha y pedante y le suelto:

   - Es que peppermint es menta- ¡¡¡Venga Tere!!! Qué se noten tus sobresalientes en inglés y ese medio año tan poco aprovechado en Londres

   - Ya bueno, pero no debe ser lo mismo, porque aquí marca 0.79-

    -Te digo yo, que menta y peppermint es lo mismo- Así que ya la chica coge el teléfono y llama al encargado que le dice que sí, que es lo mismo, pero que el precio real son 0.79. Así que sin saber como, mis demonios se aplacan y pago, no sin antes decirle a la cajera, que eso no es así y lo tienen que cambiar.

   Y mi querida amiga, que mientras tanto está colocando la compra y pasando de su amiga, (perfectamente entendible, yo también lo haría si mi amiga montara ese lio por un paquete de chicles) me pregunta, que si había pagado lo que marcaba y le comento que por no discutir he pagado lo que la cajera decía.

    Ella me comenta, algo que yo ya sabía, y es que en derechos del consumidor ando yo muy puesta, y es que deben cobrarme lo que marca... Y ahí me empiezo a encender, viendo que me han tomado por tonta y no he exigido lo que por derecho me pertenecía, que no eran 19 céntimos, sino que me dieran la razón.

   Y en este punto todo el mundo pensará;
     - Bueno, para la próxima vez ya sabes, que no tienes que ceder- Pero yo que tengo un orgullo como una casa, me dí la vuelta, con mi ticket (En el cual ponía pepperment y ella decía que no era lo mismo que yo llevaba menta) con mi paquete de chicles y entré nuevamente en la superficie comercial.
 
     He de decir, que mientras iba para la caja concreta, observé que cada stand de chicles tenía un precio distinto (Así de redicha soy yo). y me fui a exigirle a la chica lo que por derecho me pertenecía.

    Visto, que la cajera no quería discutir me mandó a atención al cliente, donde con mi paquete, con mi ticket y con mi poca vergüenza, conseguí que me devolvieran los 0.19 centimos.

    La de atención al cliente, muda, me miró, me rehizo el ticket y me devolvió lo que era mio, mi amiga, muerta de la risa, mirando la cara de la empleada y yo más contenta que unas castañuelas, con el placer de conseguir lo mio, me doy la vuelta y la digo:

    - Oye, que no es por los 19 céntimos, es que en cada stand teneis un precio y yo creo que eso deberíais cambiarlo- La chica nuevamente muda, que ni siquiera me miro probablemente pensó, que en la vida, había encontrado una tía más payasa que yo.
  Pero creeis que si me diera vergüenza lo escribiría por aquí??? Ni una migaja, yo sólo exigía lo mio, siendo consciente que cuando sea vieja, voy a ser insufrible.

   Un trocito de la película, para que podais imaginar lo ridículo de la situación

                         http://www.youtube.com/watch?v=c4iVSTbSXgg

domingo, 9 de septiembre de 2012

Porno para mamas



     El español medio suele ser una persona un tanto hipócrita...

    Si algo he aprendido trabajando donde trabajo, es que todas las personas tenemos una determinada forma de ser en función del país donde nos hemos criado.

    ¡¡No es racismo!! es una conclusión sacada a base tratar día tras día con personas de diferentes nacionalidades y por ello, me atrevo a decir que represento el estereotipo español, en al menos un 99,9%.

    Los españoles somos cotillas, una barbaridad, sino de que ibais a estar algunos leyendo lo que pone aquí.
    Muchos de nosotros tenemos redes sociales abiertas y sin usar salvo para mirar al de al lado, no es mi caso.  Soy una persona creyente practicante, y actualizo mi estado mínimo una vez al día y dos en las fiestas de guardar y subo fotos de los bautizos y bodas y mi dios se llama Facebook, obviamente también cotilleo, que las viejas también van a misa a cotillear.

    Como decía antes, los españoles también somos hipócritas y medimos con diferente rasero las acciones de los demás, es decir:

    No es lo mismo la golfa de tu vecina que se acuesta con dos hombres a la vez, que esa amiga a la que tanto quieres que cada noche va con uno...

    Y esto es así, mi vecina por decirlo finamente, es una golfa y mi amiga, es una tía que sabe vivir la vida.

    Hipocresía pura y dura, vamos...


                                       

    Hace unas semanas, empecé a oír a hablar de la nueva trilogía, sí, esa que dicen que es porno.
    Quiso la casualidad, que ese mismo día que vi las ediciones  en el escaparate de la  Casa del Libro, una amiga me hablara de ellos y me los enviara por Internet.

    Y como somos de doble rasero, iba un poco cohibida leyendo en el tren, no fuera a ser que el de al lado mirara por encima del hombro y viera que lo que estaba leyendo se subía un poco de tono.

    En el trabajo, hablaba en bajito con mi compañera sobre el libro que leía no fueran a pensar que es que estaba un poco "salida"

    Y hoy, a la hora de la siesta, llama mi vecina de enfrente, que debe andar recién jubilada, nos ponemos a hablar de todo lo que se oye en estos pisos, que si el ruido, las voces y demás...

    Y así, como quien no quiere la cosa, nos cuenta que para dormir lo pasa mal, que no puede con los vecinos de al lado, porque según ella los oye "trikitri, trikitrá" y la mujer, ahí con sus 65 años, que lo oye y se pone fatal, y que claro, que el marido no puede pero que ella dice que no necesita porno ni nada similar.

    Y después de todo esto me confirmo a mí misma, que los españoles verdaderamente somos hipócritas:
   
                  - Yo esas cosas???? no, por el Santisimo Facebook, yo  no-

    Pero aquí por mucho que callemos el que menos y el que más, desde mi vecina la jubilada hasta el viejo verde del bar, el adolescente, la chica que sale de la pubertad, aquí el que no consume porno duro, consume  como he leído hace poco sobre el libro que me estoy leyendo, porno para mamás.