miércoles, 26 de diciembre de 2012

El karma es muy "cabrón"



     En realidad, yo nunca me había planteado esas cosas de el Karma, el Nirvana, la reencarnación, etc, etc.

     Hace tiempo, una persona me hablaba insistentemente del Karma y me decía que él creía firmemente en su existencia.

     Como ya he dicho antes, lo cierto es que ni me lo había planteado y a pesar que el fulano era muy constante en su idea sobre una fuerza que hacía que todo lo que nosotros proyectábamos nos volviera del mismo modo, a él las cosas no le iban muy bien y si en apariencia este chico era tan buena persona, yo en su lugar ya me habría planteado que quien le explicó lo del Karma, le dio gato por liebre... o quizá... que no era tan buena persona como aparentaba... que yo creo que va a ser eso...
   
     Con todo esto, hace ya unos días que me vengo planteando la realidad del susodicho bicho, y es que en cuestión de dos semanas más o menos, las casualidades se han venido dando a mi alrededor.

     Cena de Navidad, una de tantas que se dan por estas fechas, pero esta concretamente era la Cena de Navidad en Sotillo, donde si se pierden los papeles, se han perdido, que total es un pueblo donde todo el mundo se conoce y si tú los pierdes alguien los encontrará y te los devolverá  a la mañana siguiente o en su defecto alguien se encargará de dar testimonio con cámara en mano para mostrarte con fotos y vídeos, como y donde fuiste perdiendo cada uno de ellos.

     En ese caso, la reportera dicharachera, cámara en mano fui yo, no mencionaré aquí, el nombre de la modelo de los robados, porque podrían rodar cabezas, la mía principalmente.

     Otro día, uno cualquiera en el trabajo, llega una cliente un poco impertinente, además de un tanto apurada, metiéndome más y más prisa, porque tenía que coger un avión en hora y media hacía República Dominicana y la señorita se había emperrado en que la estaba atendiendo despacio porque era extranjera. (Cosas del Karma, seguro ella era creyente y en su país trató mal a un extranjero y como ya se sabe que el señor Karma todo lo devuelve y no se queda con nada que no le pertenezca, se lo trajo de vuelta)

     Yo, que cuando la gente es tan mal educada me pone de muy, muy mala leche, le comenté que como comprendería yo no tenía ningún interés en tenerla esperando delante del mostrador, pero que la política de la empresa era la política de la empresa y hasta que no tuviera todo atado y bien atado no se podía marchar.

     Al día siguiente volvió, había perdido el avión, y es que por lo visto los menos de diez minutos que pasó en mi oficina influyeron muchísimo para que no pudiera alcanzar su vuelo, seguramente no tuvo nada que ver, que ella estuviera en Atocha a las dos de la tarde si su vuelo salía a las tres y media de la tarde y tuviera que facturar el maletón que llevaba consigo el día anterior.

     Y ahí es donde me cae simpático el Karma, y es que la culpa de lo que te pase, nunca va a ser del de al lado, sino de ti mismo, ya que si te pasa algo malo, es porque tú has hecho algo igual de malo anteriormente.

     ¿Qué me pasó días después?
     
                   Que perdí el tren:

     Lunes, cumpleaños de mi hermana, salgo de trabajar a las tres, me cojo el tren, llego a Toledo, me recoge mi hermana que inocente de ella no sabe que estoy allí porque la he organizado una fiesta sorpresa, celebramos la fiesta y al día siguiente mi hermana me lleva a coger el tren, entro a las 7:30 de la mañana, abro oficinas, soy la que tiene la llave, mi compañera nueva, por lo cual no tengo su teléfono, tiene que esperar a que yo llegue y voy y pierdo el tren, el de las 6:50, el tren que tarda algo así como 25 minutos en llegar a Atocha voy y lo pierdo, con mi consiguiente ataque de nervios, ya que en mi empresa la puntualidad es una prioridad, y si tienes las llaves ya ni te cuento.

     A las 6:50, salimos como alma que lleva el diablo hacía Madrid, y llegué viva, atacada de los nervios pero viva, tarde pero viva.

     Dejadme hacer un inciso al respecto de esto:    Si alguien de las personas que está leyendo esto, conoce a mi familia, por favor, en mi casa, mi hermana y yo omitimos conscientemente la pérdida de ese tren, es decir que para mi familia, yo cogí el tren, a ver si algún o alguna bocachancla lo va a decir y después el Karma se ceba con vosotros revelando algún secreto oculto. Yo  lo digo por vosotros eh, nada que ver con que no quiera que mi tía se entere que perdí el dichoso tren.

     Avanzamos en el tiempo, día del fin del mundo, el mundo no se acaba y yo lo quiero celebrar, salgo de fiesta con mi amiga Ana, primero un cocktail, luego una copa y luego otra, yo estoy en mi salsa, más feliz que un regaliz, más ancha que pancha, y así sucesivamente expresiones varias que demuestren mi alegría y lo bien que me lo estaba pasando.

     Volvemos a casa, y yo ya he decidido que me voy a la de Ana, ahora doy gracias al Karma, por haberme hecho tomar la decisión de irme con ella, porque hasta que no llegué a su casa y topé contra el suelo de su cuarto no fui consciente de lo mal que iba (Si esto me pilla sola de vuelta a casa en el autobus igual me atracan, o no, porque como yo no he atracado nunca a nadie, pues igual el Karma eso, no me lo trae a mí de vuelta, por otro lado difícilmente que me lo traiga de vuelta, si en realidad nunca hubo ida )

     Lo que si que tuvo efecto boomerang fue mi momento paparazzi en Sotillo y es que, mientras yo estaba tirada en el suelo, con el vestido subido hasta la cintura, descalza, con los pelos de loca por toda la cara, el maquillaje seguramente un poco picassiano y murmurando algo así como:

            - Ay Dios mio, que mal estoy-

     Ahí mi querida amiga Ana, en representación del Karma se dedicó a hacerme y repartir fotos con mis amigas, para recordarme al día siguiente como y cuando perdí yo los papeles.

 
                        ¡¡¡¡ Pues eso, cuidado con el KARMA!!!!
   

   

2 comentarios:

  1. Genial, genial, genial. Gracias por el inciso porque si no llegas a avisar el Karma se hubiese cebado conmigo. V.

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  2. pero en el fondo el karma es tan divertido, un poco cabrón eso sí, pero se le perdona, porque en el esta la esperanza de que todo será vengado, y que puedes confiar en las fuerzas del destino.

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