martes, 18 de diciembre de 2012

Talleres oficiales, pestañas postizas y manicura francesa; además de 1000 dolares en el bolsillo




  Rememorando viejas palabras, vuelvo a admitir públicamente que soy un tanto desastrosa, vaga, despistada y muy dejada, además de poco voluntariosa y claro, luego me quejo de muchas cosas; pero teniendo en cuenta, que una de las teorías que sustenta mi desastrosa vida es aquella de "la suerte no se tiene, sino que se busca"  pues en realidad, no se de que me quejo.

   Ayer, llegué a casa, estaba sola, nadie que me molestara, nadie que ocupara el baño, nadie con quien tener que compaginarme para cenar... Así que, estando en esas decidí ducharme en cuanto terminara de envolver los regalos de mi hermana; pero para no variar, me lié, me puse una serie y me lié...

    Al final, estaba metiendome en la ducha a las diez de la noche, mientras una triste hamburguesa, con su triste loncha de queso y su triste paquetito de ketchup, de estos que te sobran del BIGKING, (eso si no has pedido el menú infantil, como suelo hacer yo) me esperaba en la cocina para cenar rapidito, en cuanto saliera de la ducha.

    Como al día siguiente tenía que madrugar, ya ni me molesté en echarme crema, así que si no me molesté en eso, imaginad que pensé acerca de secarme y alisarme el pelo; y aunque he de decir que al menos si me entretuve en peinarme el flequillo, ya que el estilo Tintin, no me acaba de quedar muy bien,  era muy consciente de que la persona que ese día salía por la puerta de mi casa iba fea, y que lo suyo sería no mirarme en todo el día, en cualquier espejo que se me cruzara por delante, porque si la payasa que se reflejaba en el fondo me gritaba lo horrorosa que estaba, tendría que liarme a golpes con ella y tampoco era plan.

    Para colmo de males, siempre pasa que en días en que te sabes más que fea, se te presenta en la oficina, o similares, la típica chica de 1.70, con sus megapestañas, sus uñas muy bien pintadas, su bolso de Carolina Herrera y su fajo de mil dolares para cambiar.

    La miras y piensas, cuanto asco te da, y la que diga lo contrario, miente, que las tías somos muy pero que muy envidiosas.

    De pronto suena su móvil y contesta:

    -Hola cariño (muy dulcemente, encima va a ser hasta cariñosa la chica) - Nada, aquí haciendo cosas, (dulcemente) - Pues es que no puedo, me tengo que hacer las uñas y las pestañas que ya las tengo blancas (menos dulcemente ella y yo con cara de ¡¡AJA, tenías truco maja!! y sí, también preguntándome a mí misma como se te ponen las pestañas blancas ) - Joder!!!! pues que quieres que haga si tengo que ponerme todo eso??? (Ningún tipo de dulzura asoma ya a sus labios, si es que al final a todas se nos cae la máscara)

    Cuelga enfadada con un Ciao a su cariño y un adios a mí, que aún tengo la autoestima por los suelos, mientras me veo reflejada un poquito en el cristal del mostrador de la oficina, con unos pelillos que salen disparados de mi sien, como si fueran cuernos de caracol, un flequillo mal peinado y unos diez centímetros menos de altura (Puede que la chica también, llevara megatacones, y eso, también es truco; pero seguiría sin calmar mi ego herido)

    Entonces, vuelve a surgir una de mis filosofías de mi vida, esa de la que he hablado antes, la de que la suerte no se tiene, sino que se busca; y me lleva a comprender que:

    Si yo no fuera tan dejada, ayer, a las diez, ya tendría yo mi pelito peinado y mis uñitas cortadas, limadas y pintadas.

    Además de esto, si yo fuera rica, podría quitarme lo blanco de las pestañas, cuando lo encontrase, eso sí, pero vamos que me lo quitaría y además iría divinisima de la muerte con mi bolso de Carolina Herrera y mis cejitas bien perfiladas.

    Y es que cuidado, que todos los días me lo digo a mí misma:
        - Tere, cualquier día te encuentras a Juanra por Atocha, sí, ese del programa "Lo sabe , no lo sabe" y te sacan horrorosa en la tele.-
    Y es que tengo que reconocer que esto ya me ha pasado, Hugo Silva y Mario Casas, toda una mañana grabando una película en el portal de mi oficina y yo... con estos pelos.
    Ni que decir tiene, que no me hice foto ninguna, que sí, que muy famosos, que muy guapos, pero que yo con estos pelos, no me hago fotos.

    Y es que concluyendo, ¡¡¡¡chicas!!!! ninguna somos feas, es sólo que pasamos menos tiempo por chapa y pintura y que cuando unas pueden permitirse ir a los talleres oficiales, otras, nos tenemos que conformar con el taller del barrio; Porque para presumir hay que sufrir, además de tener tiempo y sobre todo dinero...

2 comentarios:

  1. Jaja,me parto!yo tb voy al taller del barrio!son

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  2. me encanta esta entrada!!parece ser que ha vuelto la inspiración. Queremos otra ya!!!agh

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