sábado, 22 de junio de 2013

Historias de un viaje marbellí (primera parte)


   
       Nervios, nervios es lo que siento ahora que veo que esto es inminente, quedan dos días, dos días para agarrar la carretera camino a unas vacaciones que nos van a mostrar una parte de nosotras mismas que desconocemos.

       Estos días, la gente que sabe toda esta historia me ha preguntado cosas, me ha deseado suerte, o me ha hecho pensar que se pueden dar situaciones que no se me habían pasado por la cabeza.

   
    - ¿Qué tal, estás nerviosa?- Me preguntó ayer un compañero del trabajo.

    - ¿¿Nerviosa?? No, mmm no se, bueno, ya te contaré- Cada una de mis respuestas fue pasando de la más absoluta seguridad a grados distintos de cautela para finalmente confirmarme en mi fuero interno, que quizá si estaba nerviosa.

    Nerviosa o no, mi conducta ayer en el trabajo distaba mucho de lo que suele ser normalmente... ayer, prácticamente toda la mañana estuve en silencio, casi no abrí la boca para incordiar a mis compañeros, casi no abrí la boca para responder a las bromas e incordios a los que habitualmente contesto con alguna de las barbaridades que suelen pasar por mi cabeza.

    Así que nerviosa o no, la maleta ya está preparada, ya no hay marcha atrás y entre la ropa de playa, la de paseo y el protector solar, probablemente llevemos nervios que no sabremos como soltar.

   Durante años, esto ha sido una constante en mi vida, lo pensaba, lo olvidaba, lo buscaba, hasta que llegó un momento en el que me rendí y di por hecho que jamás se daría esta situación.

    Sin embargo, el destino es caprichoso, tan caprichoso que sin buscarlo por nuestra parte, olvidado probablemente por la otra parte interesada, de repente me explotó en la cara, y ahora unos meses después, allá vamos... rumbo a Marbella.

    Soy consciente que debo intentar no pensar en el "y si hubiera sido aquí" lo pensaré, será inevitable; pero no olvidaré que "no fue allí" sino aquí en Toledo, donde me tocó o donde nos tocó vivir y que gracias a eso, ahora soy lo que soy y soy como soy.

¿¿Nerviosa?? Probablemente, pero pase lo que pase y sea como sea lo de aquí siempre seguirá estando.


lunes, 10 de junio de 2013

Querida yo con 18



   Esperemos que esto no se considere plagio, pero no he podido evitarlo, jejeje
  
    Querida yo a los 18, por fin te marchas a Madrid, no quieres; y cada Domingo por la tarde, haces mohinos y 

pucheros como una niña pequeña, jurando todas las semanas que en cuanto termines la carrera te volverás al 

pueblo a vivir; aún así creeme, irte a estudiar a Madrid, ha sido la mejor decisión que has tomado nunca.

  
    Querida yo a los 18 años, no te lamentes por aquella gente que dejas atrás y a la que ya no puedes ver todos 

los días; por muy importantes que sean esas personas en tu vida, la gran mayoría serán amistades pasajeras, 

quizás muy intensas; pero pasajeras, recuerdalas con cariño, serán parte muy importante de esa etapa de tu 

vida; pero no te recrees en la pena, algunos se marchan porque han de dar paso a otros; y esto pasará con 18, 

con 28 y probablemente con 38.


    Querida yo a los 18, vas a aprender muchas cosas de la vida, te costará, pero llegará un momento en que te 

des cuenta que lo que digan los demás no importa tanto, sobre todo, si esos demás, son gente que a fin de 

cuentas no te importan nada o casi nada.


      Querida yo a los 18 años, a pesar de haber dejado gente atrás, ahora es cuando vas a encontrar las mejores 

amigas de tu vida, discutireis y muchas veces te darán ganas de mandar a todos a la mierda; pero llorar ciertas 

cosas en compañía de ellas harán que las cosas duelan menos.

    Querida yo a los 18 años, habrá un momento en que creas que has tocado fondo, que las cosas no pueden 

mejorar y pensarás que no merece la pena seguir adelante; pero con el tiempo, te darás cuenta que hay pocas 

cosas tan importantes como para hundirte en la mierda y que al final todo pasa y siempre vuelve a salir el sol.

     
    Querida yo con 18, si esto lo hubieras podido leer así, con 18, probablemente muchas cosas habrían 

cambiado; pero atiende, por muy negro que lo veas todo, con 14, con 15 o con 16, finalmente llegará un 

momento en el que te des cuenta, que nada, absolutamente nada vale tanto la pena para llorar eternamente, 

nada vale tanto la pena para darle tanta importancia, que la vida es una historia, tan sólo una historia y en tu 

mano no está elegir el final pero si lo que vas trenzando, por eso, querida yo con 18, disfruta tu presente para 

recordar con cariño y alegría tu pasado.

domingo, 2 de junio de 2013

El sindrome de Peter Pan de una Exhibicionista Social



    El síndrome de Peter Pan, es aquel síndrome aplicable a las personas que a pesar de cumplir años, no asimilan que van teniendo una edad para ciertas cosas.

    También podemos definir este síndrome, como aquél  que afecta a los adultos que siguen comportandose como niños.

    Finalmente podríamos definir el síndrome de Peter Pan, como aquel que provoca que camino a casa lleves a cabo idioteces del siguiente tamaño:

       - ¿¿Le gusta a usted Silvester Stallone??

    Creo, que en ese momento, las alarmas de mis amigas se activaron automáticamente pensando que si el nivel de estupidez de la primera pregunta, que le dirigía al taxista que nos llevaba de vuelta a casa, llegaba a esos límites ¿¿hasta donde podría llegar el nivel de la segunda o de cualquier otra cosa que se fuera a decir dentro del vehículo??

     Lo cierto, es que el taxista en ningún momento se ofendió, sino que era bastante majo, no porque mantuviera una conversación fluida con él, ya que en todo momento la que acaparó el monólogo fuí yo, sino porque aunque mis amigas, probablemente asustadas, por lo que pudiera soltar por mi linda boquita, teniendo en cuenta mi avanzado estado de ebriedad, él en todo momento fue amable y se río con mis gracias o exhibicionismos sentimentales que suelo llevar a cabo cuando voy borracha y para que engañarnos, cuando no también.

    Quien haya visto mi facebook, lo sabe, no puedo caerme en mitad de la calle y no comentarlo, cada cosa que me pasa es vox populi en todo tipo de red social de mi propiedad.

    Fue tan amable incluso, que hasta hizo chistes con mis historias, probablemente para quitarle hierro al asunto, aunque  después de tanto tiempo, no era necesario que el hombre me dijera que debo de hablar mucho para que un argentino me dejase, y esto, he de puntualizar, que no es exactamente así, y no pude yo  explicarle bien al señor esta historia, más por falta de tiempo que por ganas, y es que la carrera Latina-Intercambiador Principe Pío, no me dío más que para preguntarle si le gustaba Stallone(al adelantarnos un camión recordé una película del susodicho actor) y decirle que era experta en encontrar escapistas.

    Con mi Sindrome de Peter Pan, al taxista, le alegramos, la noche, y a los que estaban esperando el autobus también.

    A todos aquellos que durante casi cuarenta minutos esperaban el bus junto a nos, debió de parecerles muy entretenido ver como dos de nosotras estabamos tiradas en el suelo cual chochonas de tómbola, (palabras textuales de L.D.) mientras nuestras otras dos amigas, volvían a aprovechar la ocasión de somnolencia, para realizarnos un book en nuestro estado más puro y robarme el movil de mi propia mano, en el momento que me quedé dormida intentando, como no, subir una foto al facebook de nuestro final de fiesta a las 6 de la mañana.

    Como ya es bastante obvio, no me puedo ver callada y me faltó el tiempo para contar la historía en el trabajo y ahí fue, cuando mi compañera, una chica de 39 años, me echó un jarro de agua fría encima y me dijo:

        - Tere, yo eso lo hacía, pero con 20 años. -Devolviendome a la realidad y haciendome ver que claramente, tengo un Sindrome de Peter Pan demasiado exagerado.

     No caí, ni me di cuenta en añadir, que como todo el mundo sabe, los 30 de ahora, son los 20 de antes.
      Que si cuando mi tía tenía 30 años, a mí,  ya me tenía haciendo la comunión, ahora, a mís casi 30, yo sigo comulgando; pero en vez del cuerpo de Cristo,  me bebo la sangre, acompañada si puede ser de gaseosa y una rodajita de limón.

     Llamenlo complejo de Peter Pan, o si quieren complejo de Bridget Jones, ¿¿Por qué no?? Casí treinteañera, y con un vasito de sangría o tinto de verano en la mano (en Inglaterra son más de cerveza o copa de vino, pero yo tengo que extrapolar a la zona mediterranea) Los Hugh Grant también existen, a veces casi igual de cara duras
     Eso si, afortunadamente no guardo en el armario ningún disfraz de conejita cachonda ni uso braga-faja como la chavala, pero quien sabe, igual tener un sindrome con nombre de peli de Disney o de pelicula romanticona icono de una época no sea tan malo.

A fin de cuentas ¿¿A quién le importa lo que yo haga?? ¿¿A quien le importa lo que yo diga??  Probablemente a nadie, pero ya me encargo yo de informar a todo el mundo vía internet.
  

    No tiene mucho que ver con mi gusto; pero oye que razón lleva

                        http://www.youtube.com/watch?v=14mFe4hQudE