domingo, 2 de junio de 2013

El sindrome de Peter Pan de una Exhibicionista Social



    El síndrome de Peter Pan, es aquel síndrome aplicable a las personas que a pesar de cumplir años, no asimilan que van teniendo una edad para ciertas cosas.

    También podemos definir este síndrome, como aquél  que afecta a los adultos que siguen comportandose como niños.

    Finalmente podríamos definir el síndrome de Peter Pan, como aquel que provoca que camino a casa lleves a cabo idioteces del siguiente tamaño:

       - ¿¿Le gusta a usted Silvester Stallone??

    Creo, que en ese momento, las alarmas de mis amigas se activaron automáticamente pensando que si el nivel de estupidez de la primera pregunta, que le dirigía al taxista que nos llevaba de vuelta a casa, llegaba a esos límites ¿¿hasta donde podría llegar el nivel de la segunda o de cualquier otra cosa que se fuera a decir dentro del vehículo??

     Lo cierto, es que el taxista en ningún momento se ofendió, sino que era bastante majo, no porque mantuviera una conversación fluida con él, ya que en todo momento la que acaparó el monólogo fuí yo, sino porque aunque mis amigas, probablemente asustadas, por lo que pudiera soltar por mi linda boquita, teniendo en cuenta mi avanzado estado de ebriedad, él en todo momento fue amable y se río con mis gracias o exhibicionismos sentimentales que suelo llevar a cabo cuando voy borracha y para que engañarnos, cuando no también.

    Quien haya visto mi facebook, lo sabe, no puedo caerme en mitad de la calle y no comentarlo, cada cosa que me pasa es vox populi en todo tipo de red social de mi propiedad.

    Fue tan amable incluso, que hasta hizo chistes con mis historias, probablemente para quitarle hierro al asunto, aunque  después de tanto tiempo, no era necesario que el hombre me dijera que debo de hablar mucho para que un argentino me dejase, y esto, he de puntualizar, que no es exactamente así, y no pude yo  explicarle bien al señor esta historia, más por falta de tiempo que por ganas, y es que la carrera Latina-Intercambiador Principe Pío, no me dío más que para preguntarle si le gustaba Stallone(al adelantarnos un camión recordé una película del susodicho actor) y decirle que era experta en encontrar escapistas.

    Con mi Sindrome de Peter Pan, al taxista, le alegramos, la noche, y a los que estaban esperando el autobus también.

    A todos aquellos que durante casi cuarenta minutos esperaban el bus junto a nos, debió de parecerles muy entretenido ver como dos de nosotras estabamos tiradas en el suelo cual chochonas de tómbola, (palabras textuales de L.D.) mientras nuestras otras dos amigas, volvían a aprovechar la ocasión de somnolencia, para realizarnos un book en nuestro estado más puro y robarme el movil de mi propia mano, en el momento que me quedé dormida intentando, como no, subir una foto al facebook de nuestro final de fiesta a las 6 de la mañana.

    Como ya es bastante obvio, no me puedo ver callada y me faltó el tiempo para contar la historía en el trabajo y ahí fue, cuando mi compañera, una chica de 39 años, me echó un jarro de agua fría encima y me dijo:

        - Tere, yo eso lo hacía, pero con 20 años. -Devolviendome a la realidad y haciendome ver que claramente, tengo un Sindrome de Peter Pan demasiado exagerado.

     No caí, ni me di cuenta en añadir, que como todo el mundo sabe, los 30 de ahora, son los 20 de antes.
      Que si cuando mi tía tenía 30 años, a mí,  ya me tenía haciendo la comunión, ahora, a mís casi 30, yo sigo comulgando; pero en vez del cuerpo de Cristo,  me bebo la sangre, acompañada si puede ser de gaseosa y una rodajita de limón.

     Llamenlo complejo de Peter Pan, o si quieren complejo de Bridget Jones, ¿¿Por qué no?? Casí treinteañera, y con un vasito de sangría o tinto de verano en la mano (en Inglaterra son más de cerveza o copa de vino, pero yo tengo que extrapolar a la zona mediterranea) Los Hugh Grant también existen, a veces casi igual de cara duras
     Eso si, afortunadamente no guardo en el armario ningún disfraz de conejita cachonda ni uso braga-faja como la chavala, pero quien sabe, igual tener un sindrome con nombre de peli de Disney o de pelicula romanticona icono de una época no sea tan malo.

A fin de cuentas ¿¿A quién le importa lo que yo haga?? ¿¿A quien le importa lo que yo diga??  Probablemente a nadie, pero ya me encargo yo de informar a todo el mundo vía internet.
  

    No tiene mucho que ver con mi gusto; pero oye que razón lleva

                        http://www.youtube.com/watch?v=14mFe4hQudE


1 comentario:

  1. Jejeje si vamos a tener q empezar a mentalizarnos de q ya estamos en los 30, ains pero q seria de nosotras sin estos momentos...q quieres q t diga a mi me gusta nuestro sindrome de peter pan,con lo bien q lo pasamos leches je.y si estoy totalmente contigo el mundo esta lleno de caraduras....ELC

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