lunes, 10 de junio de 2013

Querida yo con 18



   Esperemos que esto no se considere plagio, pero no he podido evitarlo, jejeje
  
    Querida yo a los 18, por fin te marchas a Madrid, no quieres; y cada Domingo por la tarde, haces mohinos y 

pucheros como una niña pequeña, jurando todas las semanas que en cuanto termines la carrera te volverás al 

pueblo a vivir; aún así creeme, irte a estudiar a Madrid, ha sido la mejor decisión que has tomado nunca.

  
    Querida yo a los 18 años, no te lamentes por aquella gente que dejas atrás y a la que ya no puedes ver todos 

los días; por muy importantes que sean esas personas en tu vida, la gran mayoría serán amistades pasajeras, 

quizás muy intensas; pero pasajeras, recuerdalas con cariño, serán parte muy importante de esa etapa de tu 

vida; pero no te recrees en la pena, algunos se marchan porque han de dar paso a otros; y esto pasará con 18, 

con 28 y probablemente con 38.


    Querida yo a los 18, vas a aprender muchas cosas de la vida, te costará, pero llegará un momento en que te 

des cuenta que lo que digan los demás no importa tanto, sobre todo, si esos demás, son gente que a fin de 

cuentas no te importan nada o casi nada.


      Querida yo a los 18 años, a pesar de haber dejado gente atrás, ahora es cuando vas a encontrar las mejores 

amigas de tu vida, discutireis y muchas veces te darán ganas de mandar a todos a la mierda; pero llorar ciertas 

cosas en compañía de ellas harán que las cosas duelan menos.

    Querida yo a los 18 años, habrá un momento en que creas que has tocado fondo, que las cosas no pueden 

mejorar y pensarás que no merece la pena seguir adelante; pero con el tiempo, te darás cuenta que hay pocas 

cosas tan importantes como para hundirte en la mierda y que al final todo pasa y siempre vuelve a salir el sol.

     
    Querida yo con 18, si esto lo hubieras podido leer así, con 18, probablemente muchas cosas habrían 

cambiado; pero atiende, por muy negro que lo veas todo, con 14, con 15 o con 16, finalmente llegará un 

momento en el que te des cuenta, que nada, absolutamente nada vale tanto la pena para llorar eternamente, 

nada vale tanto la pena para darle tanta importancia, que la vida es una historia, tan sólo una historia y en tu 

mano no está elegir el final pero si lo que vas trenzando, por eso, querida yo con 18, disfruta tu presente para 

recordar con cariño y alegría tu pasado.

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