viernes, 16 de agosto de 2013

Señoras que preguntan: ¿¿Y tú de quien eres??



    
 
      Cuando yo era pequeña, los veranos en el pueblo solían empezar al grito de :
 
     
               - Niña, ¿¿Y tú de quién eres??- Cualquiera diría que este es el comienzo de la Navidad con su famoso villancico, pero no, los veranos en mi pueblo comenzaban así:
 
               -¿¿Y tú de quién eres??- Era oír esa frase y estaba claro, ya habían llegado l@s forasteros y por consiguiente, ya había llegado el verano a Villaminaya.
 
      Yo, extrañamente sociable por aquellos tiempos, siempre me juntaba con las forasteras, actitud que luego tenía sus consecuencias en el colegio:
 
 
                   - Ahora vete con las de Madrid-
 
                   -¿¿Qué pasa, que ya no están tus amigas las de Parla??-
 
Llegando incluso en ocasiones a soltar un:
 
                    - Carretera y manta con los de Mascaraque...-
 
       Estos  últimos, no es que fueran forasteros, eran del pueblo de al lado y en las excursiones donde nos juntábamos varios colegios, pues yo, hacía lo propio de mi mente curiosa, que era explorar otras culturas.
 
       Así, a la tierna edad de 6 años, yo ya tenía amigas en Parla, Móstoles, Getafe  Fuenlabrada e incluso en la capital del Reino, conocida como Madrid.
       Si os dais cuenta, esto venía a ser algo así como la periferia sur de la Comunidad de Madrid.
 
       Y así  también, a la tierna edad de 6 años, yo ya tenía amigas (o conocidas) en pueblos como Almonacid y Mascaraque, igual, si os dais cuenta, lo que venía siendo la periferia sur del lado del Arroyo del Pueblo, ese mismo que pasa debajo del Puente Romano...
 
       Pero volvamos al verano, que las excursiones pertenecen al colegio y los reproches también y si hay colegio no hay verano y aquí hoy, estamos para hablar de la época estival y las viejas del pueblo.
 
       Como contaba, no hay nada más típico en Villaminaya que una vieja, junto a la puerta de su casa esperando al acecho de forasteros y forasteras... husmeando el aire... mirando de izquierda a derecha...
 
      Viejas tratando de no romperse el cuello mientras lo giran prácticamente al estilo de la niña del exorcista para averiguar quien es la amiguita que va contigo... Viejas que finalmente si tras tantas pesquisas  e investigaciones no logran averiguar quien es la persona que invade su intimidad cruzando por delante de la puerta de su casa, entrecierran los ojos, arrugan la nariz y abren la boca para soltar un:
 
              - ¿¿Niñaaa, y tú de quién eres??-
 
      Entonces ahí, ya no te queda más remedio que contestar; y a mí me daba rabia, porque a mí alguna vez me hubiera encantado poder soltarles un:
 
             - Pues de mi padre y de mi madre señora- Pero esta educación católica-niña buena y educada, que me han dado en mi casa nunca me permitió soltar una respuesta así.
 
      Añadiendo además que yo no soy forastera y rara era la vez que me lo preguntaban a mí, salvo honrosas ocasiones en que aquellas forasteras mayores, posiblemente saturadas durante su infancia por aquella recurrente pregunta, se armaban de valor y me preguntaban eso de:
 
              - ¿¿Y tú de quien eres??-
 
      Y yo contestaba:
 
             - La nieta de la Teresa-
 
             - ¿¿De quién??-
 
             - La Teresa, mi abuelo era Mónico!!!- ( Con un tono expectante de "venga, pues ese te has enterado ya??")
 
             - Ay hija!!! pues no caigo no-
 
      Y ya ahí suelto yo el rasgo definitorio por antonomasia que hace imposible no averiguar de quien soy  yo:
 
            - Soy la nieta del Sopas-  Dale ahí, (yo muriéndome de ganas de soltarles de mi padre y de mi madre y no les decía mi número del dni porque por aquel entonces ni tenía.)
 
            - Aaah sí, sí, sí, además que igualita!!! ¿¿No podrás negar que eres soponcita??- Coño!!! pues para no poder negarlo a ti te ha costado mucho caer en quien soy.
 
      Pero bueno, mi educación católica-niña buena y educada no me permitía hacer ese tipo de comentarios y simplemente esperaba a tomarme la revancha, cada vez que traía alguna amiguita de algún campamento.
 
      Ahí sí, ahí sí que disfrutaba, cuando yo, pavoneándome con mi amiga por la calle, plaza pa`rriba, plaza pa´bajo, de repente veía como alguna vieja preparaba su ataque, cerraba los ojos, arrugaba la nariz, entreabría la boca y soltaba su ya resudado:
 
             - ¿¿Niñaaa, y tú de quién eres??-
 
      Y ahí yo, ahí disfrutaba, la miraba, abría bien los ojos, cogía mucho aire por la nariz, sacaba pecho, y soltaba con la boca bien abierta:
 
             -  ¡¡¡¡Pues mira, es que no es de aquí!!!!!!!
 
 
      La semana pasada eran fiestas en el pueblo, estamos en verano... Yo sentada en un banco, de pronto noto como una fuerza sobrehumana hace que se me empiecen a entrecerrar los ojos, empiezo a arrugar la nariz, y aunque aún lo suelto con la boca chica y en bajito, le digo a la que tengo al lado de mí.
 
             - Oye... pero y esa...¿¿ DE QUIÉN ESSSSS??
 
 
 
 
                    

No hay comentarios:

Publicar un comentario