martes, 28 de enero de 2014

A modo de presentación



   Ahora que vuelvo a presentarme al concurso de blogs de 20minutos, creo lógico hacer de mí misma una pequeña presentación.

    A punto de cumplir dos años del nacimiento de esta bitácora  y aunque cada una de las entradas que aquí he publicado cuentan mucho de mi y de mi forma de ser, siento la necesidad de presentarme otra vez, de decir que soy consciente  que lo que escribo airea, y mucho, mi vida personal; pero yo hablo por los codos y escribo con los dedos y tengo el enorme defecto, que en ocasiones llego a considerar virtud, de expresar todo lo que siento y todo lo que me llama la atención.

    Suelo contarle al mundo la curiosidad que me provoca ver  un zapato olvidado en cualquier calle de Madrid;   y también le cuento cuando soy yo misma la idiota que también se olvida el corazón  en alguna de esas mismas calles que también  pertenecen a esa misma ciudad...

   Este blog comenzó el día que un chico decidió que una camarera, cuyo nombre aún recuerdo, le gustaba más que yo.
    No tenía intención ninguna de casarme con él; pero es que el orgullo es muy malo y te hace creer que necesitas poseer lo que ya no puedes tener.

   Por aquel entonces, la gran parte de entradas reflejaba lo que fueron aquellos meses para mí:  lloros y angustias y  porque una chica, igual de borde que yo, con el pelo tan fosco como el mío y de la que mi hermana solamente pudo decir:

      - Porque sé que no es tu sonrisa, que si no diría que eres tú- había sido la elegida en lugar de serlo yo. La miraba y me parecía más guapa, pensé que probablemente sería más simpática que yo y
 seguramente bastante menos rara que esta que escribe...

    Hablar de canciones, pensamientos extraños, que solo a las personas tan extrañas como yo se nos pueden ocurrir, contar estupideces, tales como reclamar 19 céntimos en un hipermercado son historias que empecé a contar cuando me tranquilicé y me di a las drogas

    Sí, en el transcurso de la creación de este blog me di a las drogas: El Eutirox 25 mg tiene la culpa de que mis hormonas tiroideas se volvieran a estabilizar, ya que también andaban de montaña rusa en montaña rusa y les debía de hacer gracia que  me pusiera a llorar en cualquier lugar: lloraba en el trabajo, lloraba en la ducha, lloraba cuando visitaba a mi familia e iba alternando la cucharada de garbanzos con el sollozo a la vez que me sorbía los mocos hacía arriba intentando que estos no fueran a caer encima del plato de las legumbres.

    Lloré el día que la médica me confirmo que tenía hipotiroidismo y yo pensé que eso debía ser lo peor del mundo.
    En realidad, fui toda una valiente, porque aguanté las lagrimas hasta que salí de la consulta, ni una se me escapó cuando con cara de idiota lo único que se me ocurrió preguntarle a la doctora era si me iba a poner gorda.

    Ella debió pensar que sí, que aquella chica con cara de idiota, definitivamente lo era, porque lo único que parecía preocuparle era saber si tendría que cambiar de talla de pantalón.

    Me miró y como ya había comprobado que definitivamente yo era tonta del culo, decidió tratarme como se les trata a los tontos del culo: con compasión y diciéndome las cosas de un modo claro y conciso para que yo lo pudiera entender, y como la tía no quiso entrar en eso de si iba o no a engordar, tiro balones fuera y me dijo:

   -  Lo que pasa, es que tú necesitas tomarte unas pastillas que si no te tomas te vas a poner muy malita-

Así tal cual me lo dijo, a mí, a una mujer hecha y derecha de 28 años...  eso fue lo que me soltó, junto con la receta del eutirox y otra de un antidepresivo que ya había yo empezado a tomarme por mi cuenta y al que una semana después, decidí dar boleto por eso de que soy antipastillas y ya me puedo estar muriendo de dolor que aguanto y aguanto hasta que no me queda más remedio que tomarme el maldito ibuprofeno.

    Ahí fue cuando empecé a ver la luz; ahí y el día que me crucé con ese que prefirió a la camarera y vi, o me contaron, porque yo, que tengo unos cojones como el caballo de Espartero y prácticamente ni lo hablé, que se estaba quedando calvo.
    Siempre fue guapo y se le podía perdonar que de vez en cuando tuviera mala ortografía; pero feo y no saber cuando poner una v o una b... Ahí si que no.

Y ahí amigos, está el comienzo de este blog y su posterior historia, empecé llorando para después seguir riéndome de todo y de todos, incluida de mi misma.

   Si leéis el blog, comprobaréis que puedo ser la imagen perfecta de una desastrosa Bridget Jones o llegar a ser una arpía cotilla que critica a todo el que se le ponga por delante (Salvo en casos en los que existe un mínimo de cariño, ahí no critico, ahí genero constructivismo).

  Así que pasen y vean, que aquí hay de todo y para todos, para llorar, para reír y hasta para decir que definitivamente esta chica es una pava pero que muy pava.

sábado, 18 de enero de 2014

La hora del amor (El bicho acecha) ;)



     La hora del amor:

     Dicese de aquella situación anímica de la mujer provocada por motivos varios: un estado máximo de ebriedad, sufrir una imperiosa necesidad de mimos o simplemente porque la hora del amor llega y no se puede dejar de saciarla.

     Este proceso sentimental provoca en la mujer un descenso de glóbulos blancos (esos mismos que combaten la intromisión de cualquier cuerpo ajeno en el nuestro propio) a la vez que genera un aumento de los glóbulos rojos (aquellos que en los dibujos de "La Vida es Así" iban cargados de burbujas de oxígeno cual minero sacando carbón de las minas).

    Cuando esto sucede, la situación que se nos plantea es la siguiente: Se da un menor nivel de defensa que impida la introducción de cosas extrañas en nuestro cuerpo y millones de glóbulos rojos se mueven de un sitio para otro sin control ninguno provocando en nuestro sistema lo que comúnmente se conoce como tener la sangre alterada; y no, no es necesario que sea primavera.

     Estos glóbulos, los rojos, se moverán por nuestro flujo sanguíneo, sin ningún fin concreto. Tan poco concreto como el objetivo de la situación que se da en este extraño proceso biológico, pero que cualquier mujer ha sufrido en algún momento de su vida:   "La hora del amor".

    Hora sin un fin más allá que el de abochornarnos a la mañana siguiente cuando nos hemos dado cuenta que nos hemos hecho "muy amiga" de un tío al cual podemos adjudicarle cualquiera de estas opciones:

     a) Tío que no conoces de nada, es más, quisieras seguir sin conocerlo y sin embargo, allí está plantado a tu lado y tú sin saber de donde leches ha salido.
 
    b) Tío que si conoces, y que ahora, conoces mucho más de lo que te gustaría y no sabes que excusa inventar para no volver a coincidir con él.

    c) Tíos. Sí, ¡¡¡¡TI-OS!!!! Y aquí ya puedes ir rezando todo lo que sepas para que pertenezcan al tipo de:  "tíos que no conoces de nada" porque si los conoces, al día siguiente todos los que te conocen a ti, también van a conocer que eres un pelín guarra.

    d) Tío que conoces o no conoces, pero que oye, encantada de habernos conocido... Miras lo mono que es mientras se te cae la baba. (Situación ideal, pero bastante menos común).

    Esos son probablemente las situaciones más típicas que se pueden dar un Viernes o un Sábado por la noche si sufres esta dolencia,

    El primer paso para evitar esto es reconocer los síntomas y tomar medidas:

    Que te pones muy borracha pierdes el norte y te da igual acabar comiéndote los morros con cualquiera: Avisa a tus amigas, pídeles que suplan tu falta de glóbulos blancos y sean ellas mismas las que bloqueen el paso a cualquier ser humano que pretenda aprovecharse de esa desventaja transitoria provocada por el alcohol.

    Que de repente notas que tu cuerpo pide mimos y con tal de conseguirlos te liarías con cualquiera: ¡Cuidado! si quieres mimos, dile a tus amigas que te den un abrazo o mejor, llama a tu madre, estará encantada de oír cuanto la quieres y te responderá con la misma moneda.
    Y es que los mimos de conocidos o desconocidos, que para que negarlo, nos repugnan un poco, es como ese grupo que hay por facebook: "ir al macdonalds y pedir una ensalada es como ir al puticlub y pedir amor". Pues esto, un poco más light pero igual.
    ¿De qué sirven los mimos de un extraño? Yo reconozco que me encantan las cosquillitas, esas que te hacen despacito, no las que te hacen para que te mueras de la risa, pues eso, a mí esas, me encantan  o peor aún, reconozco que es demasiado fácil engañarme con cosquillas...

    Pero chicas, no hay que dejarse engatusar, a saber si esos dedos extraños que te tocan van a tener las uñas llenas de roña. Y no me vengáis con que se puede verificar, porque mentís. Una noche a las tres de la mañana en una discoteca con poca luz, ya puede llevar las uñas negras de mierda, que vosotras pensaréis que os estáis liando con un gótico.

     "La hora del amor": Conjunción de sentimientos encontrados, hormonas disparadas y una desventaja emocional y mental generada por una reducción en los niveles de alerta de la persona.
    El abordaje a una chica en esta situación debería calificarse como delito.

    Yo por ejemplo, puedo beber lo que quiera, que por muchas tonterías que diga y haga, a mí el alcohol, no me trae la hora del amor.

   Sin embargo... ¡Ay de mí, como me entre sueño!

    En mi alegato al juez, ante la denuncia puesta a aquella persona que trato de aprovecharse de la incipiente hora del amor que la somnolencia provoca en mi persona referí:

    Que si tengo sueño soy más cariñosa y si encima me engatusan con cosquillas, eso ya... ¡¡¡Es atacarme a traición!!!

    El magistrado, poco comprensivo conmigo, me pidió que la próxima vez que me entraran ganas de quedarme dormida en el sofá de una discoteca, sería mejor que me levantara, puesto que no es lugar para dormir, me despidiera de mis amigos cogiendo mi abrigo y me dirigiera a la calle para que el aire fresco de la noche me quitara la somnolencia y esto unido a que ya llevaría mi abrigo puesto, impediría que las manos roñosas de un fulano tuvieran acceso a mis brazos para hacerme cosquillas y que si aún así todo esto fallaba me dijo por favor:

     Sea un poco coherente y sueltele eso de:

              ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡CONTIGO NO BICHO!!!!!!!!!!



    Y para que veáis lo fácil es decirlo:


                             http://www.youtube.com/watch?v=VztJqQPalZc